The DDCI Presents: Environments for a Healthier Brain* 

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Over the past month, the Depression-Dementia-Century Initiative (DDCI) has shown us the benefits of choosing foods and activities that help protect our brains—in other words, habits with neuroprotective potential. Opting for foods like fish, honey, fermented vegetables, and increasing daily physical activity are backed by strong scientific evidence supporting their positive impact on our overall well-being, especially for brain health. 

But what if I told you that it’s also possible to boost your mental and brain health depending on the places you spend more time or visit? Let’s take a clear and simple look (DDCI’s signature approach) at the environments shown to provide neuroprotective benefits: 

Nature and green spaces: Being exposed to environments rich in natural stimuli and dense vegetation—even if virtual—has been shown to have beneficial effects on blood pressure, cognitive functions such as memory and attention, as well as mental health (Schertz & Berman, 2019; Boubekri et al., 2020; Jimenez et al., 2021; Nguyen & Walters, 2024).

Blue spaces: Do you like the beach? Lakes? Rivers? Good news—environments with bodies of water have shown neuroprotective potential. A walk on the beach or a visit to a tranquil, isolated environment are activities supported by scientific literature as positive habits that enhance well-being and brain health. (Geneshka et al. 2021. Hermanski et al. 2021. Østergaard, Sparre & Dahlgaard, 2024).

Healing environments: No time or money to visit a “blue space”? No problem. Decorating your environment—whether it’s your home, room, or office—with plants, favorite scents, pictures, or music has been shown to significantly contribute to mental health. This is true not only for people in their daily lives but also for psychiatric patients or those recovering from surgery, who have experienced improved overall well-being when exposed to healing environments (Bakunin & Cardon, 2011. Lauren et al. 2014. Batti, Mujahid & Hamid, 2024).

Urban planning and cognitive function: When planning where a neighborhood will be built, key factors such as controlling pollution levels from cars and industries, ensuring access to green and blue spaces, and providing areas for peace and quiet are fundamental. These aspects should be considered in the development of public policies on urban planning. However, it would be naive to assume this is always the case, especially in developing countries, where such considerations are often overlooked. 

The lack of green spaces and recreational areas in low-income neighborhoods is particularly concerning. Factors such as smog, toxic chemicals (Oladele et al., 2021), and industrial waste have been shown to negatively impact brain health. This increases the risk of a rise in neuropsychiatric conditions such as depression and anxiety, while also significantly raising the incidence of neurodegenerative diseases like dementia (Shi et al. 2021. Gong et al. 2023. Manriquez et al. 2023).

Take home message

If you live in a place with easy access to green or blue spaces, consider yourself fortunate. As we’ve clearly and simply explained, exposure to these environments provides significant benefits to both mental and brain health. If that’s not your case, make an extra effort to decorate or design your personal or work environment with elements that make you feel good—those stimuli we’ve already described as contributing to your overall well-being.

I’m not blind to the global reality; I understand that access to green and blue spaces isn’t available to everyone. That’s why I personally urge those in positions to make these changes—such as policymakers—to seriously and practically consider these factors, especially as we face a projected rise in neuropsychiatric and neurodegenerative diseases in the coming decades.

However, taking responsibility for our own role in society, I invite you to help spread this message. And why not? Assist those who find themselves in a more difficult situation in this context. Together, we can contribute to a healthier and more resilient future.

La Iniciativa del Siglo para la Depresión y la Demencia (DDCI) presenta: Entornos para un cerebro más sano

Durante el último mes, La Iniciativa del Siglo para la Depresión y la Demencia (DDCI) nos ha mostrado los beneficios de elegir alimentos y actividades que ayuden a proteger nuestro cerebro, es decir, hábitos con potencial neuroprotector. Optar por alimentos como el pescado, la miel, las verduras fermentadas y aumentar la actividad física diaria están respaldados por sólidas pruebas científicas que avalan su impacto positivo en nuestro bienestar general, especialmente para la salud cerebral.

Pero, ¿y si te dijera que también es posible potenciar tu salud mental y cerebral en función de los lugares que más tiempo pasas o visitas? Echemos un vistazo claro y sencillo (el enfoque característico de DDCI) a los entornos que han demostrado proporcionar beneficios neuroprotectores:

Naturaleza y espacios verdes: Estar expuesto a entornos ricos en estímulos naturales y vegetación densa -aunque sea virtual- ha demostrado tener efectos beneficiosos sobre la presión arterial, funciones cognitivas como la memoria y la atención, así como sobre la salud mental (Schertz & Berman, 2019; Boubekri et al., 2020; Jiménez et al., 2021; Nguyen & Walters, 2024).

Espacios azules: ¿Te gusta la playa? ¿Lagos? ¿los ríos? Buenas noticias: los entornos con masas de agua han demostrado tener potencial neuroprotector. Un paseo por la playa o una visita a un entorno tranquilo y aislado son actividades respaldadas por la literatura científica como hábitos positivos que mejoran el bienestar y la salud cerebral. (Geneshka et al. 2021. Hermanski et al. 2021. Østergaard, Sparre y Dahlgaard, 2024).

Entornos curativos: ¿No tiene tiempo o dinero para visitar un «espacio azul»? No hay problema. Se ha demostrado que decorar el entorno -ya sea la casa, la habitación o la oficina- con plantas, fragancias favoritas, imágenes o música contribuye significativamente a la salud mental. Esto es cierto no solo para las personas en su vida cotidiana, sino también para los pacientes psiquiátricos o los que se recuperan de una intervención quirúrgica, que han experimentado una mejora del bienestar general cuando se exponen a entornos curativos (Bakunin & Cardon, 2011. Lauren et al. 2014. Batti, Mujahid & Hamid, 2024).

Planificación urbana y función cognitiva: A la hora de planificar dónde se construirá un barrio, son fundamentales factores clave como controlar los niveles de contaminación de los coches y las industrias, garantizar el acceso a espacios verdes y azules, y proporcionar zonas para la paz y la tranquilidad. Estos aspectos deben tenerse en cuenta a la hora de elaborar políticas públicas de urbanismo. Sin embargo, sería ingenuo suponer que siempre es así, especialmente en los países en desarrollo, donde a menudo se pasan por alto estas consideraciones.

La falta de espacios verdes y zonas recreativas en los barrios de renta baja es especialmente preocupante. Se ha demostrado que factores como el smog, los productos químicos tóxicos (Oladele et al., 2021) y los residuos industriales afectan negativamente a la salud cerebral. Esto incrementa el riesgo de un aumento de afecciones neuropsiquiátricas como la depresión y la ansiedad, al tiempo que aumenta significativamente la incidencia de enfermedades neurodegenerativas como la demencia (Shi et al. 2021. Gong et al. 2023. Manríquez et al. 2023).

Mensaje para llevar a casa

Si vives en un lugar con fácil acceso a espacios verdes o azules, considérate afortunado (a). Como hemos explicado de forma clara y sencilla, la exposición a estos entornos proporciona importantes beneficios para la salud mental y cerebral. Si no es tu caso, haz un esfuerzo adicional para decorar o diseñar tu entorno personal o laboral con elementos que te hagan sentir bien, toma como ejemplo aquellos estímulos que hemos descrito anteriormente.

No estoy ciego ante la realidad mundial; comprendo que el acceso a los espacios verdes y azules no está al alcance de todos. Por eso insto personalmente a quienes están en posición de hacer estos cambios -como los responsables políticos- a que tengan en cuenta estos factores de forma seria y práctica, sobre todo ahora que nos enfrentamos a un aumento previsto de las enfermedades neuropsiquiátricas y neurodegenerativas en las próximas décadas.

Sin embargo, asumiendo la responsabilidad de nuestro propio papel en la sociedad, les invito a ayudar a difundir este mensaje. ¿Y por qué no? Ayuden a quienes se encuentran en una situación más difícil en este contexto. Juntos podemos contribuir a un futuro más sano y resiliente.

Image credits: Photo by Tobias Tullius in Unsplash